Respiración
La pausa que hay antes del aliento
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Entre una inhalación y la siguiente hay un espacio pequeñísimo en el que no pasa nada. No respiramos, no pensamos, simplemente estamos. En yoga a ese silencio se le da mucha importancia, porque es ahí donde el sistema nervioso se suelta de verdad.
Te propongo algo sencillo: siéntate cómoda, inhala contando cuatro, suelta el aire contando seis y quédate dos segundos sin hacer nada antes de volver a inhalar. Repítelo diez veces. No busques que salga perfecto, sólo nota cómo el cuerpo se va aflojando.
Esa pausa la puedes llevar contigo fuera de la esterilla: en un semáforo, antes de contestar un mensaje, al abrir la puerta de casa. Respirar despacio es una forma muy discreta de cuidarse.










